Robert McNamara, el arquitecto de la guerra de Vietnam que sirvió al frente del Pentágono durante las presidencias de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, ha muerto a primera hora de la mañana de hoy a los 93 años mientras dormía en su casa de Washington.
Junto con Jonhson, McNamara se convirtió para los críticos antibélicos en el símbolo de una política fracasada que dejó como consecuencia más de 58.000 soldados estadounidenses muertos y al país sumergido en un desastre que parecía no tener fin en el sureste asiático.
La guerra se distinguió por transcurrir sin la formación de las tradicionales líneas de frente, salvo las que se establecían alrededor de los perímetros de las bases o campos militares, de manera que las operaciones se sucedieron en zonas no delimitadas, proliferando las misiones de guerra de guerrillas o de “búsqueda y destrucción”, junto con acciones de sabotaje y el uso de la fuerza aérea para bombardeos masivos y el empleo extensivo de agentes y armas químicas (el agente naranja), constituyendo estas últimas operaciones violaciones de diversas convenciones internacionales de guerra que prohíben la utilización de armas químicas y biológicas.
La guerra habría causado la muerte de entre 2 y 5,7 millones de personas, la mayoría de ellas civiles, y graves daños medioambientales.
A pesar de todos sus esfuerzos, McNamara siempre fue asociado a la Guerra de Vietnam al grado de que se le mencionaba como “la guerra de McNamara”, la cruzada extranjera más desastrosa de los Estados Unidos, la única guerra estadounidense que terminó con una retirada abyecta en lugar de una victoria.
McNamara estaba en la presidencia de Ford Motor Co. cuando fue reclutado por el presidente John F. Kennedy para que manejara el Pentágono en 1961. McNamara era conocido entonces como un estratega político con una fijación por el análisis estadístico.
Para los Estados Unidos el conflicto resultó ser la confrontación más larga en la que se han visto envueltos. Surgió el sentimiento de derrota o “Síndrome de Vietnam” en muchos ciudadanos, lo que se vio reflejado en el mundo cultural y la industria cinematográfica, así como en un repliegue de la política exterior.









